ESA HISTORIA JALONADA DE CORAJE

ESA HISTORIA JALONADA DE CORAJE
De hazañas sin par, la gloria eterna de Rosario Central

21 sept. 2011

UN BARCELONA HERBÍVORO

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La opiñón oronda y genuinflexa de Chiquilín García Lorca

"Infructus traslatius pelotum nihil est"

(Tulio Angelus, escultor romano)
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"Cuanto dominio al pedo" sería la traducción de esta milenaria sentencia civilizatoria de un sabio del pasado.
En los últimos dos encuentros Central sorprendió a los más encumbrados estrategas y a directores técnicos de fuste con una táctica revolucionaria que consiste en el toque y traslado del balón con gran despliegue físico y supremacía por sobre el rival pero teniendo mucho cuidado en no marcar goles.
¿Qué oscuros fines se solapan detrás de este plan?
Contra Puerto Madryn, en el 1er tiempo Central fue comparado con el Barcelona... un Barcelona herbívoro, completaríamos.
Corría como el Barcelona, tocaba como el Barcelona; es más: usaba una casaca similar a una de las suplentes del Barcelona, pero ante el arco rival... el baldazo de agua fría de la realidad: Salinas, Castillejos, los centros de Carrizo y Ricky para que se luzca el arquero, las pelotudeces de Medina.
Sin embargo, tan lejos no estuvimos de ganar, ni tan lejos estuvimos de lucirnos, arrollarlos, someterlos, vejarlos, sobresalir...
Sólo un detallecito, uno solito, nos sumió en este empate con gusto a aceite de bacalao y aspecto de derrota.
Era cuestión de una cosita, así, casi imperceptible, que se cambiara. Parece mentira, fíjesen que con garantizar tan solo uno de estos ítems se habría logrado la victoria y la ovación:
  • Un arquero que no cometa errores garrafales,
  • o un jugador que patee bien los tiros libres,
  • o un jugador que eche bien los centros,
  • o un arquero que saque alguna pelota difícil,
  • o un jugador que sepa conectar los centros,
  • o un jugador que cuando le pegue al arco vaya al arco,
  • o un arquero que saque alguna pelota que vaya a nuestro arco,
  • o un jugador que a pesar de que no le lleguen bien los centros se la rebusque igual,
  • o un jugador que entienda que en la famosa “puntada final” conviene no dársela a un rival,
  • o un arquero que no convierta en peligrosas jugadas que no lo son,
  • o un jugador que entienda que al arquero rival hay que patearle y no alcanzarle la pelota.
  • o un arquero.

Así, mientras tanto, el ascenso se nos va escurriendo entre los dedos, granito a granito como la arena de las playas de Madryn, como la pachamama de la puna jujeña.
¡Pelotudos, despertad!
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ESTOS CUATRO, ENCIMA DEL VIAJE NI PUDIERON FESTEJAR
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