ESA HISTORIA JALONADA DE CORAJE

ESA HISTORIA JALONADA DE CORAJE
De hazañas sin par, la gloria eterna de Rosario Central

22 may. 2012

RESUCITAN VIEJAS GLORIAS

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Terminó el partido en Mar del Plata y las cámaras de TV se iban buscando al ya repetido Castillejos, mientras le colocaban un banner detrás, cerca del mediocampo.
En la tribuna visitante festejábamos, había sol radiante de mediodía, algunos ya voceaban la consigna "Nojuntamo a festejá en las Focas".
De pronto salta al campo un flaquito paravalanchero, con trote ligero aborda a los jugadores Nuestros más rezagados para manguearles casaca, short, etc., pero se vuelve para el lado de la popu cuando bomberos y agentes somnolientos lo empiezan a arrear. Se notaba que no querían aprehenderlo ni nada que les exigiera gran esfuerzo; se conformaban con que volviera a la tribuna. El flaquito accedía, ni se le ocurrió rebelarse. Eso sí, de camino se afanó un par de pelotas, y las aseguró revoleándolas hacia sus compinches. Ahí fue cuando uno con autoridad se sacó. Desde el sector de bancos de suplentes se le vino al galope un morocho -más relleno que robusto- de notable flequillo entrecano.
A esta altura los que quedábamos en la popular ya disfrutábamos del espectáculo; muchos habían celebrado el choreo de pelotas casi como una buena jugada de Medina. Mitad opinábamos que el que se venía era un cana de civil, otros pensaron que era personal del club local, tal vez el que tenía que cuidar que todas las pelotas volvieran en su bolso correspondiente.
Hasta un par de bomberos intentaron pararlo al morocho, pero estaba imparable, enfurecido. El barrabravita que había saltado lo vio venir, calculó que no hacía tiempo para un salto seguro por sobre la fosa para volver a la tribuna, y se puso en guardia para esperarlo. La popular ya era un ringside, y bramaba como en el circo romano.
El encontronazo fue breve y prolijo. El atacante vio que el invasor de cancha estaba en guardia, exhibiendo sus puños, así que se le avalanzó intentando un par de mamporros. El pibe Nuestro cintureó bien, contraatacó mucho mejor que Ricky Gómez, y pin paf pun dejó al vigilante primero reculando y al final caído en el barroso césped.
En este punto gritábamos a amígdala revoleada, anarquicamente -ninguna hinchada tiene previsto un cántico para esta situación-, concentrando insultos al atacante botón y noqueado, en un rango que iba de guampudo a negro puto.
La euforia con que seguimos ese primer y único round de pillería nos hizo olvidar de sacar fotos o filmarlo. Salvo un esclarecido desde la platea:




EL LEGADO DEL PIVE LUNA
A principios de 1992 Central tenía uno de los peores equipos que se recuerdan. Nos dirigía Eduardo Solari, perdíamos contra el que fuese, y por goleada. Una de las primeras fechas recibimos a River, último campeón, en Arroyito. Nos metieron como 4. La indignación que teníamos en la cancha se disparaba en distintos formatos. Uno hizo historia: Juan Gerardo Luna, soldadito de la barra, se salta desde la popular baja de Regatas al campo de juego y le da un par de trompadas a Comizzo, el arquero gashina que atajaba en ese arco. Comizzo besó la lona, recibió cuenta de protección, el médico le preguntó cuántos dedos ves, y recién transcurridos varios minutos el partido pudo seguir.
Las imágenes de televisión y de diarios recorrieron el país. Sumándole otras inquietudes sobre violencia en canchas, la AFA legisla a partir de ese hecho que aún las canchas con fosa perimetral debían tener alambrado detrás de los arcos. Algunos no lo recordarán, otros ni lo disfrutaron, pero desde las populares del Gigante podía verse el partido sin la molesta interferencia visual del horrible cerco.
Se ve que no todas las canchas cumplieron con la reglamentación. El Estadio Minella de Mar del Plata, por ejemplo, no lo tiene...

Juan Gerardo Luna volvió a la fama pocos meses después. Viajaba colado en el techo de un tren para ver a Central en Buenos Aires y murió estrolado contra un puente de hierro. Algunos no lo recordarán, otros ni lo disfrutaron, pero antes en Argentina se viajaba en tren. Una fracción de la barra -posiblemente los de Vitamina Barberis- negaba que eso hubiese sido un accidente, y durante mucho tiempo Arroyito estuvo profusamente grafitteado con acusaciones al presidente, y entre las de Vesco Ladrón y Vesco Roedor se destacaba VESCO, MATASTE AL PIVE LUNA.

Aquí hay una breve referencia: http://www.pagina12.com.ar/diario/sociedad/subnotas/3-34674-2008-08-18.html
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2 comentarios:

José Luis Morelli dijo...

Che fijense que el link de pagina12 no anda. Si lo pueden arreglar mejor porque estaria bueno saber eso...

Marlon Nando dijo...

Si no me equivoco decia: "VESCO ASECINO, MATASTE AL PIVE LUNA" Asesino con C y pibe con V