ESA HISTORIA JALONADA DE CORAJE

ESA HISTORIA JALONADA DE CORAJE
De hazañas sin par, la gloria eterna de Rosario Central

20 nov. 2009

Cadaveznosfaltamenos

LOS RITOS EN LA ANTESALA DEL CLASICO

(por Spiccicucci)

En verdad no es un partido lugareño como dice un sitio oficial del canalla, pero tampoco un clásico ya que la falta de motores ideológicos y de resistencia cultural no aprovecharon aquello de que en el 97 con la tirada del Popeye (ese día fue Olivia) Herrera esto se había terminado como pleito.
Nada mejor que un locutor de peinado acampanado diciendo que "el clásico se debe jugar, es la fiesta de la ciudad, que termine en paz y que haya un ganador cuando nada nos ha dejado más felices como cuando lo sacamos de la sudamericana y no terminó en paz para nada.
La semana previa al partido hay jugosas notas, forman parte del contenido del periodista deportivo rosarino, donde abundan las entrevistas no sólo a jugadores, hinchas, hinchas notables como Martínez Raymonda, Alberto Lotuff y Roberto Paz de la sección Campo de "Bien Temprano".

Hotcanalla accedió adonde Sergio La Petra hubiese resignado un canje de alineación y balanceo, es decir al mismo corazón de la familia De León, y conocimos sus ritos secretos para los clásicos.
Emmanuelly De León, prima panameña del promisorio delanterito, fue la que rompió con el hermetismo de su familia: “en verdad durante el partido no queremos saber cómo van, bloqueamos cualquier acceso de noticias; la cábala es ver en familia películas de Lando Buzzanca, para este domingo ya reservamos Il Magnifico Cornuto, que nos dijeron que es un plato.”
Los Broun, en tanto, abren una botella de whisky Gloucester de litro en el entretiempo. Al final del partido, van por la mitad. Si ganamos, se terminan todo el tubo; si perdemos, también.
Por último, nuestro hincha eterno, infaltable e inquebrantable “Baglietto” Farcuff es el gran vector de cábalas y ritos. ¿Qué hace?: cualquier cosa que le digan. Si te lo cruzas por la calle esta semana y le decís “para este clásico, sí o sí hay que ir a la Difunta Correa”; y ahí lo tenés al pobre gordo infatigable por las rutas, caminando cientos de kms, frustrado de tanto Gauchito Gil, hasta el santuario de la tía bisabuela de nuestro olvidado Lucas, y a la espera de que el siguiente bromista le sugiera que la posta para atraer a esa esquiva hija de puta llamada suerte es hacer la travesía a Victoria, pero en vez de en kayak, con un salvavidas de Barney.
¡Vamos lacadé!

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