ESA HISTORIA JALONADA DE CORAJE

ESA HISTORIA JALONADA DE CORAJE
De hazañas sin par, la gloria eterna de Rosario Central

28 ago. 2011

2011/12 - Fecha 3: Atalanta 0 - Central 0

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A LA HORA DEL VERMÚ

LOS MELLIZOS SORIANO FUERON ATENDIDOS
DURANTE TODO EL PARTIDO POR MOZZO
por Jorge "Chiquilín" Orwell

Aplaudan, aplaudan, no dejen de aplaudir, los goles de Castillejos que ya van a venir. Evidentemente la métrica no ayuda al delantero canalla para el cantito que todo goleador necesita escuchar. Encima en la sabatina mañana-mediodía-tarde villacrespense casi que no dispuso de ninguna ocasión; correteó y correteó cual jamelgo errante en terreno yermo, ávido de asistencias que a cuentagotas llegaban; la única del auriazul rosarino fue aquella de los 22 minutos del segundo tiempo cuando el incisivo Medina se elevó en el área chica ajena y torció el occipucio para asestar un cabezazo a esa pelota que llegaba dócil, sumisa, presta para ser utilizada con fines nobles (como por ejemplo un gol, caramba!). Pero no, la falta de puntería del achaparrado delantero de El Nuestro nos privó de un justo triunfo (justo solo en cuanto a nuestros deseos).

Este Central de Pizzi que aprovecha al máximo sus exiguas ocasiones para marcar (tuvo dos contra Def. y Justicia y una contra Gimnasia y Esgrima), falló por centímetros esta vez.
Antes hubo un primer tiempo que bien lo podríamos haber empleado para otros menesteres como ir preparando la picada o darle la segunda mano de pintura a la puerta cancel. Únicamente una jugada bohemia, un remate de Abel Soriano que no terminó en gol porque Valentín interpuso su casi-humanidad en el recorrido del balón que se fue serpenteando al lado del palo izquierdo de Broun y que nos atragantó la aceituna que solo pudimos bajar con abundantes tragos de Chinato Garda.
Fue una jornada más azul y oro que de costumbre, en un estadio carente de por lo menos una tribuna que era utilizada como estacionamiento, los más jóvenes, desprevenidos, pudieron haber confundido a las hinchadas ("¡Pero cómo!, ¿no es que todavía no estaba habilitado para visitantes?"; "Mirá, mirá, le copamo la cancha, somo locale sotra vez!).
Los mayores, ancianos quizás, recordarían que Atlanta eran nuestros verdaderos padres; pero claro, allá lejos y hace tiempo, en épocas de Gómez Voglino o antes, tal vez.
Una bandera que rezaba “Amistades jamás” nos invitaba a preguntarnos quién querría ser amigo de Atlanta, a no ser por la utópica idea de conseguir descuento en un local de Once.

Este Central que no se cansa de pedirnos muestras de fe y estoicismo como ejemplo de nuestro amor incondicional, nos hace ahora madrugar para verlo. Y nosotros seguiremos así, si es de mañana, el próximo domingo muy tempranito, con mi gorrito y mi… Uy, disculpen, eso correspondía a la vereda de enfrente. En fin, el domingo provistos de tetra-bricks, pero de Cotar, Upar y La Rodriguense, coparemos el Gigante al grito de "♫ Vayas a donde vayas iré contigo, comiendo una tostada con Chocolino ♫"
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