
Lo que los pechos no han dejado trascender es que le quieren cambiar el nombre porque COLOSO es una evidencia más de los traumas y complejos de inferioridad que les causa el que siempre quieren copiar: GIGANTE.
Si nosotros hubiésemos bautizado a nuestra cancha EL FANTASTICO, ellos le ponían EL FABULOSO. Si nosotros EL MONSTRUOSO, ellos EL TENEBROSO.
Son tan opas y previsibles que ya cansan.
Si tuvieran una playita en el río se llamaría La Polinesia.
Se explica, entonces, que vayan aunque sea una vez por un nombre propio.
Nuestro choznonieto Walt Disney Newell propone alternativas:
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