ESA HISTORIA JALONADA DE CORAJE

ESA HISTORIA JALONADA DE CORAJE
De hazañas sin par, la gloria eterna de Rosario Central

21 may. 2013

1093 o LA ODISEA DE CENTRAL *



Por Alesi

El ascenso de Central, después de tres largos años. Un pequeño racconto de vivirlo en carne propia, dejando años de vida y logrando soltar toda la tristeza al final.

I
Llovía. Las malas eran la corriente en estos últimos tiempos. Por alguna extraña razón, todos creíamos que ésta era la última parada en tantas que nos tocaron vivir. Para un Canalla, vivir en Buenos Aires hace que el dolor del desarraigo nos obligue a contar los partidos a partir del momento en el que ponés un pie en la ruta: ese 23 de mayo de 2010 se nos presentó complicado desde el primer momento. De tanto que nos ha golpeado la vida, los empujones mínimos que te da la realidad no lastiman. Así fuimos a la cancha, expectantes de que el calvario se terminara. Recuerdo que la noche previa, en la casa de mi amigo Pablo, desperté sobresaltado. Entre sueños, el inconsciente me hizo saber cuán trascendental era esa parada: el sentimiento generalizado era el de un triunfalismo. Un triunfo que nos habilitaba a vislumbrar un futuro un tanto más ameno. Pero no. Los que antes habían mancillado la camiseta nos tenían reservado ese último capítulo de la indignidad flagrante a la que nos sometían fin de semana a fin de semana: el 0 -3 con All Boys nos encontró llorando, gritando “Soy Canalla” a rabiar. A nuestra generación, aquella que se privó de vivir la mayoría de los hitos guerreros in situ, le faltaba vivir un descenso. Atrás quedaron esas épocas en las que sabíamos que era dificilísimo salir campeón, pero al menos fantaseábamos con clasificar a alguna copa y llegar lo más lejos que pudiéramos. No hacía tanto, habíamos estado a un pasito. Pero no. Terminamos mirando por obligación la tabla, para ver al menos contra quién nos iba a tocar jugar. Recuerdo el pitazo final de ese día. Todos mojados, mirándonos los unos a los otros. Qué será de nosotros, qué va a pasa. Mientras tanto, aguardaba poder salir del estadio sentado en la platea con las manos sosteniéndome el mentón, las rodillas sosteniéndome los codos, el cuerpo sosteniéndome una tristeza que ya me entumecía el alma, con la mirada perdida y los ojos clavados en un papelito que me mostraba parte de la cara sonriente de Madelón. Fabio, antes de cerciorarse de que estaba bien y comenzar con su anecdotario sobre aquel torneo de Primera B que ganamos de punta a punta con el Negro Marchetta, me preguntó “¿Y ahora, Ale?”. Levanté la cabeza, me sequé dos o tres lágrimas que salieron de puro reflejo y, con ese tono de ultratumba sólo atiné a darle una reflexión que, años más tarde, me doy cuenta que fue la más lúcida que tuve. “Ahora… AHORA es cuando todo es una mierda”.

II
A la deriva, completamente. Pasaron semanas del descenso y cada uno que abre la boca se postula para presidente. Es época de buitres. El amor más primitivo que podemos sentir, que tenemos ahí a la vuelta de la esquina ,se nos va deshojando. La incertidumbre pasa por saber qué equipo estaremos parando en la primera fecha de la B Nacional. De a poco nos vamos familiarizando con algunos nombres como “Comisiones de Actividades Infantiles” o la desgracia de tener que soportar que nos endilguen a Tiro Federal como el nuevo clásico. Las eleccione, nos trajeron el primer desengaño de todos. En un par de horas pasamos de Burruchaga a Merlo, el mismo que un año atrás nos dejó al borde del abismo para bajarse del barco ante la primera mano que vino cambiada. Fueron un par de partidos, apenas, pero en el que tuvimos la primera preview de la cochambre que se nos avecinaba: aferrarnos a los tres puntos, aún si eso significara no patear al arco en todo el partido o terminar el partido con 7 defensores en cancha. Ya ni te digo sobre tres pases seguidos y un cambio de frente. Y con Merlo, también llegó la ineludible cita de Google: para ver quiénes eran los que se incorporaban al equipo. Un desfile de desconocidos, alguno que otro con un pasado que invitaba a desconfiar. Como si fuéramos los gerentes de una empresa, recibiendo el CV de un pibe que se postulaba para cadete. Eran otros tiempos, los tiempos en los cuales creíamos que el peso específico de nuestra historia era razón suficiente como para que esta temporada se convierta en un desfile, un mero trámite. Apenas duró un puñado de minutos aquella presunción. “La autopista a la A”, había dicho nuestro manager en funciones. Si hubo algo de lo que nos olvidamos, es que ese mismo peso específico, esa historia, esos blasones empalidecidos por los recientes acontecimientos, eran el combustible de los contrarios. Cuando la familia del 4 rival come del premio por ganarle a tu equipo, la idoneidad en las funciones, el agudizamiento de los sentidos se torna menesteroso. Y así es como la sufrimos. Bastaron un par de meses para que la ignominia se convirtiera en nuestra cotidianeidad, cayendo derrotados por equipos que, años atrás, no teníamos idea de su existencia.

III
El manotazo de ahogado, otra idea que de haberla patentado nos hubiese traído dividendos suficientes como para hacer las terceras bandejas del Estadio y conjugar un equipo que nada tuviera que envidiarle al Bayern Munich. La arquitectura del éxito como única plataforma (el éxito como una causa, no una consecuencia, algo “que llega”) nos llevó al razonamiento más básico que tuviéramos a mano: “¿Cuál es el que más ascensos tiene de los que están en el mercado?”. Así vino Rivoira, con pergaminos suficientes para revertir este pesadumbroso andar, el de vagar camuflado por el hipódromo de Paraná, buscando la cancha de Patronato. Aquel día, menos mal que les regalaron un penal en el último minuto. Ya sé, perdimos 2 puntos sobre el final, pero 2 puntos en la tabla eran muchos menos que los que íbamos a precisar de sutura después de que la policía nos haya dejado solos en un costadito de la platea tras el gol del Kily. El Chulo nunca pareció entender dónde estaba, porque después de un tiempo prudencial como para acomodarse nos seguía batiendo “Rosario”. Todo lo que nos podía salir mal, nos salía mal. Si hasta volvió Jesús y todo. Pero vivíamos cagando a pelotazos a equipos que se daban cuenta de nuestra desesperación, y así la parimos. Terminamos perdiendo más de lo que merecimos, y menos de lo que creíamos posible. Si hasta tuvimos que descolgar el cuadrito del Negro Palma, que vino a mancharse el bronce cuando nadie quería agarrar el equipo, luego de que un 3 a 1 en Comodoro eyectara a Rivoira del banco en forma inmediata. Habían fallado los dos planes con un denominador común: el de la improvisación. El esoterismo nos ganó de mano: tan metidos con la maldición del Padre Ignacio estábamos que sentamos a la estampita en el banco. No había forma de que saliera bien, porque queríamos ascender ayer. Y la mística no nos dio ni un poquito de resultado. El caso más paradigmático, quizá, fue el último partido que jugamos en el Gigante en aquella nefasta temporada: un muchacho que se cayó al foso y obligó a la suspensión del partido durante un buen número de minutos. Una imagen que nos pintó en cuerpo y alma. Tardamos tanto en reaccionar como el pobre gordito inmóvil por el dolor del golpazo, que cada soga que le tiraban se rompía antes de poder asomar la cabeza a la tierra. El fútbol te regala estas imágenes, nos pinta de cuerpo entero. Más en la desgracia que en las mieles del éxito.

IV
Llueve, otra vez. La temporada con Pizzi al menos conjugó lo mejor de las últimas experiencias: un entrenador bien preparado que contaba con el plus de haberse convertido en canción hacía no tanto tiempo. Recordamos al Juanchi fundamentalmente por aquel retorno desde River, en donde le contaban las costillas por tener que reemplazar a ídolos tan enormes para ellos como lo fueron Francéscoli y Salas. Juanchi, además, fue el que le cambió la mentalidad a los jugadores en el primer partido. Después de ir perdiendo contra Defensa y Justicia en la primera fecha, tuvo una arenga tan conmovedora como efectiva: “No me digan que no pueden dar más, porque yo en este club dejé un riñón”, en alusión a aquel desafortunado incidente en una práctica, chocando contra un juvenil Pato Abbondancieri (todavía sin Z). En rigor a la verdad, hasta este momento, nunca tuvimos un partido que nos llenara los ojos. Si apenas forjamos una estirpe de un equipo que te corría hasta en el entretiempo y que te atacaba hasta cuando te defendías. Esta temporada, además, contó con la presencia estelar de River. Justo cuando creíamos que los errores de antaño nos fortalecieron el decálogo del nunca más se les ocurre bajar a éstos. El peso del Millonario, además, lo sufrimos muchísimas veces. Como en aquel torneo, donde justamente Pizzi era el estandarte, comandando a una horda de pibes que jugaban (y muy bien) a la pelota. Aquel equipo que fue subcampeón con 43 puntos, cantidad suficiente como para ser campeón en estos tiempos. Y a River, en menor escala, también le pasó la de sufrirla. Cada fin de semana, la nota de color era “mirá dónde tienen que venir a jugar”. Y San Juan, Mendoza, Puerto Madryn, Corrientes eran el foco de la noticia del viernes. Ahí también fuimos nosotros, y nos fue bastante bien. Pero algo tiene que andar mal como para que el único mérito que se nos reconociera fuera el de la preparación física y contar con el goleador del campeonato. Porque también lo de Castillejos fue un caso aparte: en una temporada apenas, se cansó de meterla. Poquito tiempo atrás lo habíamos visto desperdiciar innumerables cantidades de situaciones y cuando llegó no esperábamos mucho de él. Pero nos acostumbró a su increíble capacidad goleadora. También volvió Jesús en el receso del verano, casi como si fuera su última confirmación de que Central es su lugar en el mundo.
En fin, vuelve a llover. Una vez más nos enfrentamos a la lluvia. Ya tenemos asegurado el puesto de promoción y River perdió con Patronato ayer. Recibimos a Chacarita, que dependía de un milagro para no descender directamente. Si ganamos, mudamos la fiesta a San Juan, decíamos. Pero llovía, y tras meter una racha de triunfos seguidos que nos invitaba a creer que el ascenso estaba ahí, nos comimos un 3 a 1 que sepultó cualquier ilusión. Porque, no jodamos, quedaba una fecha más y hasta teníamos el beneficio de la duda (antes perjurio) de la Promoción. Pero algo nos pasó al final, porque también perdimos en San Juan con Desamparados. Porque también contra San Martín de la misma provincia, las que no hacía tanto entraban ahora iban a parar a la humanidad de Ardente, al palo, donde sea. Pero nunca a la red. Si hasta el guionista de esta funesta historia hasta nos hacía creer en la redención épica: en las últimas dos fechas remontamos resultados adversos. Pero la estocada final siempre nos la tenían reservada para la desazón. Para el incomensurable drama de acostumbrarse al oprobio. Nadando en las aguas de una tristeza que, nuevamente, sólo servía para hacernos entender que ser de Central nos sirvió, fundamentalmente, para entender que siempre se podía estar peor. ¿Preferíamos luchar hasta el final o ahorrarnos el mal trago de haber tenido todo para subir y dormirse una siesta? Lo único que nos dejó esa temporada, nefasta también: comparar desengaños, sumirnos en el fondo de un mar que nos nublaba la vista. Llenarnos la boca de palabras sin poder decir nada. Siempre agregando un apéndice más al libro negro, ese que tiene las páginas más tristes de nuestra historia. ¿A qué nos aferramos? “Por algo será”, es la visión más optimista que se nos ocurría. Claro que después de esos momentos de elucubraciones nos dábamos de bruces con una realidad dolorosa, un nuevo empujoncito hacia el abismo. Teníamos por delante toda una temporada, una más, en ésta categoría. Un año más es un montón de tiempo para los que dejamos el corazón semana a semana.

V
¿A que no sabés? Llueve. Sí, otra vez. Ya es imposible acercarse al Gigante, que te caiga una gota y no putear a todos los santos: Tlaloc, Seth, Chaac, Tefnut. Cualquiera de las culturas que tenían un Dios de la lluvia nos motivaba para emprender la construcción de la máquina del tiempo y mandarlos a la puta que los parió. Llueve, otra vez, y nos pateamos el corazón en cada paso que damos. La temporada arrancó para atrás: la esperanza de Russo (quizá el único que haya venido siempre en las malas, quizá el único que nunca le haya dicho que no a Central) duró apenas 3 minutos. En el primer partido con el recién ascendido Sarmiento de Junín, 180 segundos de una nueva temporada, nos clavan un gol. A tientas, con refuerzos que eran mirados de reojo. Llueve y nos estremece pensar que el final sea parecido. Nos visita Douglas Haig de Pergamino, otro recién ascendido pero desde el federalísimo Argentino A. Volvemos a perder, quedamos en el puesto 16 de la tabla y ya nadie se anima siquiera a soñar. Sobrevuela el fantasma de Caruso Lombardi, lo único que nos faltaba. Semanas atrás, hasta Belloso tuvo que dejar su cargo, luego de que esa confusión generalizada lo hiciera protagonista de un incidente con la delegación de Independiente Rivadavia. Sin poder sacar nada en limpio, nos mirábamos y con los ojos nos preguntábamos cuánto tiempo más iba a llevar. Te digo más, si hasta ya era un ritual encontrarse con un canalla en cualquier parte del mundo y en lugar de establecer la comunicación con el tradicional modelo comunicativo del saludo, lo primero que nos salía antes del “hola” y después del abrazo, era “Qué mierda, ¿Eh?”. Todos teníamos nuestra propia teoría sobre cuál era la manzana podrida que terminó de afectar al árbol. Ante un rápido sondeo, todos decíamos que después de aquel penal de Gaona contra San Pablo en el Morumbí (¿Te acordás cuando pateó la tierra después de edificar una actuación consagratoria?) fue el principio del fin. Pero claro, el fin era siempre presente. Casi filosófica la cosa. El corriente era estar decididamente en la lona.

VI
Resulta casi paradójico que Toledo haya sido vestido de héroe, el mismo al que vimos tropezarse con sus inseguridades, al que nada le salía bien, al que nunca se le negó el sacrificio pero se le exigía un mínimo de pericia o de suerte. Esta historia parecía tenerlo como el malo. ¡Si hasta clavó un golazo de afuera del área! ¡¡Y de derecha!!. Pero la puta, mirá este desahogo. Los que peor estuvimos terminamos volviendo donde pertenecemos gracias al que peor estuvo. De aquel partido frente a San Martín de San Juan, el primero en la B Nacional, sólo Toledo y Valentini volvían a estar entre los titulares. Y sí, también estaba al caer. Después de aquel fatídico día de Douglas, enhebramos una racha que ni siquiera osamos pedírsela a las velitas de la torta. Volvimos a Primera. ¿Se festeja? En un principio sí. Porque pasaron las elecciones, la autopista a la A, el chip de la B, los retornos frustrados, las desventuras, el “Gracias Profe Fleitas”, la tormenta que ya había pasado, el equipo de Primera para volver lo antes posible. Pasamos mil esquinas, en casi todas ni nos paró el colectivo. ¿Cómo no festejar? Es un desahogo, mi viejo. Porque, además, no subimos de cualquier forma. Volvimos con un equipo que nos hace sentir identificados plenamente: desde las épocas del Puma Rodríguez que no teníamos a un jugador como el Tony Medina, que con su sólo contacto con la pelota levantaba a la platea. ¿Y Nery Domínguez? Qué cosa de locos, Nery. Todo bien hace: mete, juega, cabecea, le pega de afuera, gambetea. Quién sabe cuánto nos va a durar, y mirá cuándo fue a aparecer encima. Si creíamos que las inferiores sólo nos daban disgustos, mirá. ¿Y el Sapito? Un mini Negro Palma. Poniendo siempre a la gambeta, al lujo, al delirio de una tribuna que no gritaba “Ole” ya ni sé desde cuándo. Nos deja esa imagen hermosa, aquel caño de espaldas contra Huracán. Porque este equipo tuvo muchos puntos altos, imposible nombrar a cada uno de ellos. Pero tuvo a jugadores que no son jugadores de fútbol: son jugadores de Central. Cómo no gozar después de tanta porquería. Sí, ya sé, somos todos los hinchas de todos los equipos iguales, tampoco vamos a caer en la soberbia de que somos diferentes a todos. Pero una caricia al alma, después de transitar por lugares en donde creíamos que ni la tristeza se nos podía colar, vale muchísimo. Pasaron 1093 días de aquel 23 de mayo de 2010. Casi tres años calendario. Con la certeza de que el compromiso en las malas se renueva estableciendo lazos que, una vez subsanados, no vas a volver a cortar nunca más. De que no jodan más con tu club, porque es tu vida. ¿Que hay cosas más importantes? Pero claro, cómo te voy a decir que no a eso. Ahora, andá a explicárselo a estas lágrimas que me siguen corriendo, esas lágrimas que fueron la tinta con la que se imprimieron esas páginas que acabamos de dar vuelta. Andá a explicárselo a esa angustia con la que nos habíamos acostumbrado a convivir y ahora, que desapareció, nos hace creer que el alma nos pesa 10 kilos menos. Aquel 23 de mayo de 2010, una parte nuestra fue asesinada. Los responsables los tenemos bien claros, pero es complicadísimo identificar a ese asesino tácito, que impertérrito nos sumió en la mala. Este 19 de mayo de 2013 nos encuentra con la sentencia a aquel malhechor. Con la certeza de que nuestro estoicismo es razón suficiente como para que sintamos que se hizo justicia. Con la alegría, además, de sentir que ese equipo que está en la cancha podrá ganar, perder o empatar, pero que va a jugar tal cual lo haríamos vos y yo, Canalla.

* PUBLICADO ORIGINALMENTE EN http://www.la-redo.net/1093-o-la-odisea-de-central-115668/

20 may. 2013

"La parte humana". Hoy: Javier Toledo (Reedición; publicado originalmente el 10-09-12)



El vocabulario de los futbolistas siempre hacen sentida referencia a "la parte humana". Que tal técnico le da gran importancia a "la parte humana"; que lo económico pesa pero también es importante "la parte humana"; que en este grupo hay grandes jugadores pero lo que más se rescata es "la parte humana", o lo bueno que es este club por cómo se ocupa de "la parte humana".
Con esta serie de reportajes, Hotcanalla intentará profundizar en esa parte, a veces inhallable, de nuestros players.
Si ERRAR ES HUMANO, en Javier Toledo tenemos la quintaesencia del ser humano.

 - HC: Javier, te proponemos un pinpón...
- JT: Güeno.
- ¿Peronista o Radicalista?
- Por tradición familiar, del MID, línea Salonia
- ¿Lugar preferido de Rosario?
- La cortada Barón de Mauá
- ¿Restaurant/comida favorita?
- El carlitos de pollo de la Petrobras de Sorrento y Casiano Casas.
- Película favorita:
- El esquimal que le sonrió al violonchelista
- ...
- Es del movimiento de la nouvelle baguette francesa; década del 50 y pico
- Reloj favorito:
- Sevil, Okusai, Tressa... no sé, te podría nombrar un montón, soy loco de los relojes, colecciono y todo.
- Cambio de camiseta que más recuerda:
- Cuando intenté cambiarla con Nahuel Pehuén Curá, el 3 suplente de la CAI, y me dijo que no.
- ¿Qué diario lees?
- Ambito Financiero
- Dulce de batata preferido?
- Dulcor
- ¿Bujías Champion o Bosch?
- La verdad, no me fijo mucho... te la debo. Pero me recomendaron las Hescher, las que hace la propaganda Fantino.
- ¿Música/cantante/género musical preferido?
- Escucho DE TODO. De la década del 60, del 70, del 80, del 90, de todo. Soy re amplio en eso. Tengo un cd en el auto con todos mp3 que me grabó un cuñado, y ahí tenés Boy George, Cachumba, todo lo que es brasilero, Julio Iglesia, Los Visconti, Lobo y Lobo, Portishead, María Marta Serra Lima, Crinfil, Soledad, un grupo de reggae de Marcos Juarez... que se yo, me gusta de todo. Soy de esas personas que les gusta de todo.
- ¿Twitter o facebook?
- Mucho no uso todo lo que es computación. Pero todos los compañeros me dicen que me haga un fei.
- ¿Marca favorita de resma?
- Ledesma, obvio.
- Bueno, muchas gracias, Javier, te dejamos una última pregunta: ¿dónde queda el baño?
- Ah, pasen, allá, la segunda puerta...


19 may. 2013

LA PREDICCIÓN DE IGNACIO YA ES SOLO UNA ANÉCDOTA



¿Está bien celebrar el ascenso? 
¡Mavále que está bien! Si por todos lados nos proponen que cada día celebremos estar vivos, o que nace una flor o sale el sol ¡qué mejor decisión que celebrar por lo que se te antoje!
Aunque también hay hinchas de Central no lo veían tan así. Con todo derecho. "Es su obligación ascender", pensaban del plantel. Como cuando un chico le trae a su padre vieja guardia un 7 en la libreta: "Me imagino que no esperarás que te felicite".
Pero ese debate quedó tapado por los bocinazos, ridiculizado por la multitud histórica, instintiva, que no dejó cuadra de Rosario sin alegrar de azul y amarillo. Y también en otras ciudades.

El guionista de esta película nos hizo creer todo el tiempo que Toledo era el malo, pero el final sorpresivo que preparó fue un verdadero shock: la historia termina mostrando a Toledo como el supercrack que fue en Jujuy. Ahora, qué impecablemente había actuado el papel de malo hasta este partido, eh?
Cuánto suspenso, cuántas lágrimas hasta este final. Demasiado.
La cosa es que Sabella estaba segurísimo de convocar a Scocco a la selección, y después de ver el hat trick de Toledo le surgieron dudas.
El arquero jujeño ya preguntó en Agremiados si la obra social le cubre la psicoterapia que necesita después de que el templado -por su temple- Javier le haya hecho 3.

Los centralistas tenemos algo con Jujuy.
Montones, pero montones, de canallas identifican sus facebooks, messengers, pantallas de celular, tocadiscos, portadocumentos, y otros avatares tecnológicos con una foto suya en la Quebrada de Humahuaca vistiendo la casaca Nuestra. Y lo hacen desde hace años, no por esta semana en particular.
Te encariñas con este rincón bien rincón de nuestro país.
Cómo no encariñarte con los jujeños, diría cualquiera (N de la R: Jujuy está lleno de jujeños).
Pero, también, está eso de que Jujuy es el corner de Argentina. Y viste la esperanza que te generan los corners.
La conexión canalla con Jujuy viene de décadas. Te acordás que por aquí pasó don Angel en los 70, dirigiendo a Atlético Chirola Ledesma. Y del sentido hit "Un guerrero yo soy" cantado en carnavalito.
Pero ojo que no es que acá venís y ganás caminando. Más bien lo contrario. La temporada pasada, nomás, perdimos con todos los papeles, en aquel 2 a 0 con gol de emboquillada de Luna que le terminó costando la titularidad -medio para siempre- a Fatu Broun.
Tendemos a vivenciar una sensación de pureza acá en Jujuy. Siempre ascendés hacia algún lado en Jujuy.
Hoy llegamos después de este larguísimo viaje que arrancó hace casi 3 años.
Ojo el detalle, además: nadie podrá decir que Central estuvo 3 años en la B. A lo sumo, 2 años y 361 días...
El camino fue tortuoso, pero llegamos.
Un final feliz, y en el buen Jujuy.

Cuando Manchester United salió campeón en la fecha 34, hace un par de semanas, nos planteamos “Central no puede ser menos, incluso jugando un torneo más difícil que la Premier League”… Y bueno, acá estamos.
Pero primero tuvimos que hacer el largo vaje a Jujuy. Larguísimo: tardamos mucho más de lo que tardó Belgrano (el prócer, no el pirata) en llegar aquí.
Salimos de Rosario un gris, frío y lluvioso 23 de mayo de 2010. Nos fijamos en RutaCero y decía que el trayecto era largo pero seguro, que a lo sumo podía haber algún contratiempo en Rafaela, en Tucumán, o que hasta en el mismo Jujuy nos podía costar ubircarnos en la cancha. Pero no parecía mucho más complicado. Otro sitio que consultamos, www.speciale.com.com, indicaba como vía de llegada una autopista que nunca apareció. Bah, sobre el final sí la encontramos. Es la que pasa por al lado del Estadio 23 de agosto en Jujuy, nos decían los lugareños.
Como todo viaje de larga distancia, el nuestro fue con dos choferes, Merlo y Rivoira, que se perdieron apenas salimos. Vos le cantabas “Chofer, chofer, apure ese motor que en esta cafetera nos morimos de depresión” y ellos te miraban con cara de “¿Y qué querés que haga con esta porquería de equipo que nos dieron…?”

El descenso, la B y el ascenso son quizás el territorio más fértil del fútbol para la metáfora. El purgatorio, el exilio, la enfermedad, el desmoronamiento, el extravío, la pesadilla, la prisión, el calvario, el retorno emocionante y varios otros sinsabores de la vida representan metafóricamente este período de la historia de un equipo y su hinchada. En tal grado, que tanto insistió Independiente con su identificación con el infierno que están a punto de darle el gusto. Por definición, entonces, la conclusión número uno es que el descenso no es la muerte. Aunque, fijate vos, en los primeros tiempos posteriores al descenso se vive, virtual pero tan vívidamente, una especie de duelo. El descenso no es la muerte de uno, entonces. ¿Y ese duelo es por la muerte de qué? Y… será la muerte de lo que fuimos, de lo que habíamos sido, de un pasado altivo.
Pero pronto hay que volver a la actividad cotidiana; en el trabajo no te corresponden más que un par de días por duelo. Y así te vas acostumbrando al nuevo escenario. Se te aparecen fantasmas, cada tanto, que no visten sábanas sino casacas mamarrachas llenas de publicidades y colores, y con nombres como Deportivo Merlo, Brown de Madryn o Crucero del Norte… o Shaffer, que te hacen reencontrar con tus cucos vivenciales, y hasta a veces te pegan un susto de verdad.

Si Merlo y Rivoira –y esos pocos kilómetros del relevo Palma- fueron conductores erráticos y desinformados en este viaje, ni te cuento lo que fue Pizzi. Con Pizzi nos tocó el peor de los accidentes: el que ocurre cuando estás a punto de llegar después de haber viajado incansablemente un trayecto larguísimo. Todavía no se sabe qué le pasó al boludo; hay peritajes pero son contradictorios. Los bienintencionados dicen que se quedó sin nafta. Para mí se quedó dormido. Y encima esa lluvia (nuevamente, qué presencia nefasta en esta época del Nuestro).
El éxito de Russo duplica la responsabilidad casi criminal de los Usandizaga (adonde vayan los iremos a buscar). No conforme con diezmar un equipo y mandarnos al descenso, el devenir de la historia hoy nos refresca en retroactivo que fue Miguel –Su eminencia- el último y único que ya nos había salvado, para luego ser echado por HDU (HoRalph el Demoledor Usandizaga). Es decir que despreció la importancia de no descender dos veces.
Vale el repaso de aquellas decisiones mucho más dañinas que obcecadas porque, como dicen los familiares de las víctimas realmente fatales, “a nosotros nadie nos va a devolver al ser querido que perdí, pero queremos justicia”. Condena excéntrica, original como tantas ocurrencias canallas, la de no poder andar por la calle. Sin absolución a la vista.
Y a Madelón que alguien le haga llegar el dato comprobadísimo de que Dios no es de Central, como creía él. En vista de los resultados, Dios parece ser más bien del Barcelona, del Bayern Munich, o por ahí.

Pero ¿sabés qué? Tuvo sus atractivos este indeseable plan trienal. Uno de los principales fue recorrer lugares recónditos del país. Entiendo tu envidia, Mario Markic.
Incluso, en dos temporadas con equipos patagónicos pudimos volver a vernos cara a cara con los pingüinos, en su hábitat natural, ahí donde Punta Tombo interrumpe las calles Rodríguez y Pueyrredón.
Ni te cuento si te coincidía la temporada con el destino turístico. Cosa que no ocurrió mucho. La influencia de Central en AFA es tan pobre (ni hablar de ayudarnos a ascender) que ni siquiera podían lograr un fixture que nos facilitara a los hinchas ir a Mar del Plata en verano, a Corrientes en carnaval, a Córdoba en Semana Santa.
Pero listo, suficiente con tres años de esto. El ascenso era impostergable. Muy linda la casaca a cuadros azul y blanca, pero no la aguantaba más. Ya estaba cerca de olvidarme de lo que eran nuestros jugadores con la azul y amarilla, como cuando se te borronea una cara en la memoria.
Ya es hora de volver a jugar nuestro clásico, de volver a ganarlo en la cancha o por abandono. Ya es hora, también, de que merecidamente el presidente Speciale vuelva a disfrutar de su clásico con Boca.
El ascenso merece un partido celebratorio, y el rival ideal sería All Boys, en una especie de conjuro metafísico.

La hinchada no descendió. Central es un grande. Las dos verdades históricas han quedado incólumes y altivas.
Central desciende en épocas de descenso de equipos grandes. Así fue en los ’80, y así nos acompañó River y tiene un 51% de las acciones del próximo descenso Independiente.
Y como le exigíamos, con el faro de la campaña del Manchester, coronó en la fecha 34.
Lástima que la cultura fútbol de Argentina no te admite una cena de gala llena de medios masivos como la que hizo el Manchester, con Ferguson y todos los jugadores de etiqueta y con sus parejas (top models).
La Gala del Ascenso Canalla. Donde se puedan ver otras dimensiones de la elegancia de Nery Domínguez, del aplomo de Caranta, del hambre del adorable Chucky Medina, de la originalidad de Méndez, de la moral de Valentini, del glamour de Miguel Russo.
Y me habría emocionado hasta las lágrimas –no es una muletilla, hasta las lágrimas de verdad- verlo al Sapito Encina detenerse en la alfombra roja para posar ante los paparazzi, con su traje gris perla y sus zapatos blancos (como los que usó todo el torneo). Y ya adentro, en plena fiesta, asombrar a todos con sus pasos de cumbia, de esos que le hace a la pelota y al rival y que todos confundimos con gambetas.
Cuánta alegría.

GUILLE M B
Banderillero Satelital

NOS GUSTA TANTO JUJUY



Tenemos algo con Jujuy.
Montones, pero montones, de centralistas identifican sus facebooks, messengers, pantallas de celular, portadocumentos, y otros avatares tecnológicos con una foto de sí mismo en la Quebrada de Humahuaca vistiendo la casaca Nuestra. Y desde hace años, no por esta semana en particular.
Te encariñas con este rincón bien rincón de L'argentina.
Cómo no encariñarte con los jujeños, diría cualquiera (N de la R: Jujuy está lleno de jujeños).
Pero, también, está eso de que Jujuy es el corner de Argentina. Y viste la esperanza que te generan los corners.
La conexión canalla con Jujuy viene de décadas. Te acordás que por aquí pasó don Angel en los 70, dirigiendo a Atlético Chirola Ledesma. Y del sentido hit "Un guerrero yo soy" cantado en carnavalito.
Pero ojo que no es que acá venís y ganás caminando. Más bien lo contrario. La temporada pasada, nomás, perdimos con todos los papeles, en aquel 2 a 0 con gol de emboquillada de Luna que le terminó costando la titularidad -medio para siempre- a Fatu Broun.

Tendemos a vivenciar una sensación de pureza acá en Jujuy.
Hoy estamos en Jujuy después de este larguísimo viaje que arrancó hace casi 3 años.
Ojo el detalle, además: ascendiendo hoy nadie podrá decir que Central estuvo 3 años en la B. A lo sumo, 2 años y 361 días...
El camino estuvo tortuoso, pero llegamos. Todo dado para un final feliz, y en el buen Jujuy.



15 may. 2013

¿Este es el Lobo Jujeño?


Si no me equivoco, este es el Lobo Jujeño, en la Puna, estudiando las tácticas de Russo para el Feliz Domingo...


14 may. 2013

CARNAVALITO CANALLA

   
Nuestro hermanamiento histórico con Jujuy.
En estos días se cumple un cuarto de siglo (?) de la primera vez que entonamos este vocinglerío patrio.
Era muy lindo en aquella época los flacos de Levi's 505 y Topper blanca haciendo en la popular la "coreo" del carnavalito que habíamos aprendido en la escuela.
Hoy, los avances de los derechos sociales en la cuestión de la trata de blancas (prostitución) nos dejan un poco fuera de eje con este cántico. Pero bueh, no llegó aún el momento de abolirlo.

SIGUIENDO AL GUERRERO YO LLEGARÉ LEJOS


(Reproducimos esta nota nuestra de febrero)


¿Qué puede tener de bueno estar en la B Nacional?
Mirá, una cosita, un gustito le fuimos encontrando: algunos de los viajes de visitante se transforman en disfrutable excursión turística.
Las geografías que recorre la B nacional nos la envidia hasta Mario Markic.
Trataremos de hacer caso a las invitaciones de "mirar hacia adelante", "pensar en positivo", etc.
Si algo hay para criticarle a este torneo es que no incluye Bariloche, Calafate, Ushuaia.
Este año nos quedamos sin Patagonia, pero sumamos la bella y cojedora Misiones.
Se viene un nuevo año en el que hacer turismo siguiendo a Central nos va a salir más caro que si jugáramos la Intercontinental en Tokio.
Las filiales canallas en esos destinos, contentas. Los guachos hasta habrán deseado secretamente que sigamos en la divisional para ver al Guerrero en persona y de locales, por varios campeonatos.
A principio de temporada deseábamos un fixture que combine placenteramente temporada y lugar. Imaginate si seguía Puerto Madryn y nos tocaba la primera fecha -pleno invierno- de visitantes. O la última fecha de diciembre en Tucumán.

A continuación, recomendaciones para el turista canalla.

JUJUY (fecha 34, en mayo): sacate una foto en el CARDÓN QUE HACE EL 4 A 0 Y SE FUERON



13 may. 2013

¿Y qué tal un éxodo jujeño II?


Hermanos Jujeños: en un momento clave de la historia, a pedido de Belgrano, se trasladaron a Tucumán a gamba, en burro, con niños, con ganado y enseres. ¿Qué les cuesta ahora hacerse un mini-éxodo hasta Córdoba (todo ruta pavimentada) a pedido de Central?


Luego de haber desperdiciado la ocasión de gol número 1000, otórgasele importante premio de FIFA al delantero centralista Javier Toledo.

Arte: Paul BadMad

Defensa y Justicia: las dos playeras de Petrobras

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Con estética de Conurbano, bien parados atrás, cuando pasaban a nafta eran temibles.
No esperes que te encaren, pero ojo también cómo los atacás, porque son de respuesta filosa.
Los guardaremos en nuestros recuerdos de este paso por el ascenso.
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10 may. 2013

Propongo que el domingo llueva


¿Qué vas a hacer el domingo?
Ya nos han llegado concienzudas listas de recomendaciones de qué debemos no hacer el domingo en la cancha para que a Central no le quiten los puntos.
Y también hay planes de festejo que abarcan un rango variopinto de alternativas legales, ilegales o combinadas.
¿Y para antes del partido?
Les contamos la opción mágica.
Los de más edad lo entenderán mejor si recuerdan los avisos televisivos "La segunda oportunidad". En ellos mostraban tragedias reales, graves e irreversibles provocadas por una persona, y luego retrocedían el tiempo  -la filmación- hasta el instante previo para darle una segunda oportunidad al protagonista y así éste evitaba el accidente.
Te dejaba esa sensación de confusión seguida de alivio, típica del despertar de una pesadilla.
Ahora les proponemos:
Cerramos los ojos y con esfuerzo y tesón reordenamos el recuerdo de las horas previas al pesaroso 23/5/10... el viento fresco, la lluvia, el almuerzo indigesto, las cábalas, la confianza -con reservas- en un destino que no nos podía fallar, el tránsito nervioso, la caminata de ingreso a la cancha, las cábalas, la búsqueda de nuestro lugar en la cancha...
Ahí, en ese instante es cuando, entre visiones borrosas de prójimos en rezo, nos gana la marea alcalina del almuerzo y nuestros párpados caen dos, tres veces, cabeceamos con mentón al pecho, y quedamos irremisiblemente dormidos, en un sueño profundo del que no podemos volver ni siquiera por el griterío alrededor nuestro.
Entonces comenzamos a soñar ese confuso sueño que por momentos nos muestra la cara de boludo de Galíndez, ora la mirada perdida del imbécil de Madelón, ora la enésima rascada de cabeza de Figueroa. El sueño se prolonga y degenera rápidamente en pesadilla, mojada por lluvia gris. Los demonios son congéneres furiosos que tratan de romper lo que sea, o los usandizagas escapando a través de túneles rocosos, y hay un monstruo de miles de cabezas que braman de odio e impotencia. Y no hay forma de despertar ni de dejar de mojarse. La pesadilla continúa y parece no terminar nunca. Se suceden imágenes horrorosas que nos esmerilan el alma: derrotas en Comodoro Rivadavia, penales errados tras penales errados, canchas recónditas, nombres inauditos, y seres mitológicos como de leones, merlos, rivoiras, malas versiones de kilys...
- ¡No, por dios, cómo carajo puedo salir de este mal sueño!, logramos decirnos en contados momentos de autospección, esos en que, dormido, te das cuenta de que estás soñando.
La pesadilla se hizo demasiado larga.
El domingo desde la mañana intentaremos repetir casi con exactitud todos los movimientos que hicimos en las horas previas a aquel partido funesto contra alboi.
El mismo grupo humano, similar lugar de reunión, el mismo menú de empanadas, el mismo vino, el mismo itinerario hacia la cancha... Nos guionaremos la conversación para que sea parecida, y la ensayaremos el sábado a la noche... Entraremos al Gigante como aquel día y trataremos de ubicarnos en el mismo lugar... esperando, esta vez sí, la segunda oportunidad con final feliz.
Pero con los ojos bien abiertos, nada de sopor.
Esta vez hay que estar muy atento para no chocar de nuevo.
Cuando todo sea alivio y luego alegría, sacudiremos la cabeza como negando, con una sonrisa, y pensaremos "Menos mal, había sido solo una pesadilla".
Y probablemente todo ocurra bajo una lluvia que nos lave la cara y disimule alguna lágrima. Como aquel día.



5 may. 2013

2012/13 Fecha 32: Ferro 0 - Central 0


Del SUEÑO DEL ASCENSO a... QUÉ SUEÑO QUE TENGO
por Chiquilín García Lorca

Partido totalmente apto para cardíacos.
Nada alteró la monotonía de la tarde caballitense; todo tranquilo en Oeste.
En la cancha, ausente la hinchada de Central por capricho Afista, los parciales locales le pusieron un poco de ímpetu al principio, pero el devenir del partido los fue derrotando.
Con el correr de los minutos, en las tribunas de Caballito se empezaron a ver bostezos, que dieron paso a cabezazos (no de Toledo, sino de hinchas somnolientos), hasta que llegó a un momento en que gritos y cánticos fueron rotundamente reemplazados por ronquidos, alguna cornetita de churrero o armónica de afilador que pasaban por las calles aledañas al estadio. Solo quedó un bombo sonando en las gradas, pero su ejecutor totalmente aburrido no le sacaba más que una letanía intermitente, una especie de cueca lamentosa de la Puna.
Ferro aburre no solo jugando contra Platense, como cantaba Baglietto en "Dios y el Diablo en el Taller".
El aguerrido y creativo once canalla no pudo romper con un sortilegio de semejante fuerza.
En un punto debemos dudar acerca de si la sanción de la AFA de no permitirnos viajar no tenía su costado positivo que bien podría hacer extensivo a la parcialidad de los demás equipos. Es decir: prohibir los visitantes en cancha de Ferro. "Es por tu bien, nos lo vas a agradecer", sería el argumento rector.
Incluso podrían ir más allá y prohibir el televisado de cualquier partido donde juegue el verdolaga, por violencia a los ojos, incitación al tedio o desacato audiovisual y así preservarnos de tamaño descomedimiento.
Ahora bien, se lo puede ver desde una óptica opuesta: si la cuestión pasa por evitar la violencia en las canchas, y nuestra hinchada estaba sancionada por esta razón, las autoridades del fútbol argentino deberían haber obligado a Central a llevarnos a todos a presenciar el match a modo de castigo ejemplar... ¡y que no se vuelva a repetir o te aburrimos de nuevo!
Creo que es tal vez lo mejor, hinchada que se porte mal queda condenada a presenciar los partidos de Ferro durante equis fechas, les aseguro que sería un golpe mortal a la violencia en el fútbol.

En cuanto al partido, obviamente no mucho para destacar, entre los cabezazos propios de la somnolencia pude ver que se corrió, se buscó, se intentó, pero nada pasó.
Algunas imágenes de nuestro centro delantero (ayer Central jugó con dos, adivinen de cuál hablo) pateando tres metros arriba del travesaño o de Delgado pegándole directo al arco un tiro libre que era indirecto; algún arrebato de Becker y ademzzzzzzzzzzz... disculpen... ¿en qué estábamos?... el esfuerzo de recordar el partido me sumió en una nueva duermevela.
Hasta la próxima, me voy a hacer un café.

LA VERDADERA NOVEDAD DE LA JORNADA
FUE QUE EL PLANTEL CANALLA DEBIÓ IR EN
VEHÍCULOS PARTICULARES POR EL PARO DE
COLECTIVEROS. AQUÍ VEMOS EL INGRESO DE
TOLEDO AL ESTADIO DE... CABALLITO.
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3 may. 2013

La previa de Ferro-Central, por el paro de UTA:

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NUESTROS JUGADORES VIAJARON A BUENOS AIRES EN SUS AUTOS PARTICULARES:
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El familiar multifunción de Tony Medina
Generoso: La camioneta de Bareiro



Noble y veterano, pero con varias
reparaciones: el chassis de Mozzo.

El seda...n de Lagos.
La coupé de Toledo.

Cristiano y canalla, ¡qué me contas del Valentini-Movil!
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Nos visita en Argentina: PEP + PINO


by @Alejo_Canalla